De noche aquella tentación
abordaba al fresno que solo temblaba de pensar en el duro camino de las sombras, las estrellas permanecían inquietas a razón de los planes de aquella mujer que si bien endurecía la mirada al ver el cuadro, pocos sabían lo indulgente que era, solo aquellos que no temían ser tentados por la razón conocían el interior de aquella dama. El fresno entonces arrastrando sus ramas se acerco al lumbral, solo se escucho un grito final y la naturaleza volvió a regir en aquel lugar.
viernes, 16 de julio de 2010
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