- Mira nada mas en lo que me he convertido, ¡Mírame! acaso no recuerdas como mis manos
acariciaban tu rostro al besarte.
Cada mañana aquella mujer reprochaba a su marido la falta de cariño, reprochaba como fue que hizo que sus esperanzas se derrumbaran, pero era inútil, su esposo se había marchitado; el mundo lo había tratado mal y nada a su alrededor le daba esperanzas. Una mañana como esa abrió los ojos y entendió que probablemente ya no había más que intentar, su mirada se perdió en el mundo. Ella no lo sabía y por la tarde hizo que lo poco que quedaba e él saliera de su casa y jamás volviera.
Así, sin esperanzas caminaba sin rumbo, nadie podía juzgar a aquel hombre pues todos los que lo miraban sabían que en su interior había una parte que era como él.
Pasaron varios días hasta que sin mas, aquel hombre cayó en la calle inconciente, un hombre lo sostuvo en brazos y se lo llevó sin ser visto.
La Barbería nocturna….
Cada mañana aquella mujer reprochaba a su marido la falta de cariño, reprochaba como fue que hizo que sus esperanzas se derrumbaran, pero era inútil, su esposo se había marchitado; el mundo lo había tratado mal y nada a su alrededor le daba esperanzas. Una mañana como esa abrió los ojos y entendió que probablemente ya no había más que intentar, su mirada se perdió en el mundo. Ella no lo sabía y por la tarde hizo que lo poco que quedaba e él saliera de su casa y jamás volviera.
Así, sin esperanzas caminaba sin rumbo, nadie podía juzgar a aquel hombre pues todos los que lo miraban sabían que en su interior había una parte que era como él.
Pasaron varios días hasta que sin mas, aquel hombre cayó en la calle inconciente, un hombre lo sostuvo en brazos y se lo llevó sin ser visto.
La Barbería nocturna….
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