Las caóticas sombras que formaban las pocas pertenencias a mí alrededor comenzaban a difuminarse, las ideas esparcidas por mi mente se volvían reales de alguna manera, era como una pesadilla que trataba de mi propio purgatorio. Las manos se me notaban moribundas y sin color quizás de tanto ser vistas por otros; ciertamente no conozco mi aspecto hoy en día por que las mutilaciones de mis sueños han deformado en gran medida mi reflejo. Después de un irregular respirar enderece el tronco para poder entender mis pensamientos pero solo logre imaginar una vista superior de mi, me miraba mirando ciertas cosas que ahora mismo no recuerdo.
Las luces no tocaban por completo mi cama, eran débiles aún y podía jugar con su fulgor, es hipnótico mirar los vellos de mi brazo aclararse al unirse con la fatalidad solar y recordé entonces las tonadas de algunas canciones que habían acompañado etapas anteriores a esta. Nuevamente supuse que no tenía opción más que ponerme de pie y empezar oficialmente la vida exterior, si bien no tengo problemas con eso me enferma el hecho de no poder quedarme sobre la cama a esperar el otro día.
Nunca me he ido tan lejos para no recordar como volver; sentirme como un niño perdido entre la multitud me haría feliz por alguna razón, me da miedo sentirme tan bien que quizás nunca volvería, me imagino caminando por la calle, perdido claro esta, mirando hojas con mi fotografía y riendo al instante; cuando termine de esperar lo haré, comprare un par de cosas antes y caminare a alcanzar el sol para preguntarle que ha visto todos estos años.
Seguía en la cama, era inútil, me había retrasado en gran medida y solo esperaba, esperaba el ruido, esperaba alinearme con el mundo, esperaba alguna cosa que aún no llega. Yo ya no soy parte de nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario